China sale a buscar vida extraterrestre con el telescopio más grande del mundo

Es una imponente estructura de 500 metros de diámetro. Su tamaño equivale al de unas 30 canchas de fútbol.

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Con la visión alineada en la infinita profundidad de la noche china y después de cinco años de ajustes, finalizó la construcción del mayor radiotelescopio del mundo de una sola apertura. Se trata de una instalación de 500 metros de abertura esférica que intentará desentrañar los secretos del Universo y “escuchar” el pulso de las estrellas para captar frecuencias de radio que conduzcan a nuevas civilizaciones.

El FAST o Radiotelescopio de Apertura Esférica está situado en una zona montañosa en el condado de Pingtang, en la provincia de Guizhou. Para determinar su ubicación, los científicos estudiaron más de 400 posibles territorios durante 10 años. Su construcción obligó a desalojar a 9.000 residentes de la zona. Además, la población que quedó en sus alrededores tiene limitado el uso de dispositivos de telecomunicaciones (como teléfonos móviles) para no interferir con sus operaciones. Las autoridades exigen un “silencio de radio” de cinco kilómetros en torno al radiotelescopio, y sus visitantes deben apagar los celulares.

La bandeja del FAST está formada por 4.450 paneles con una superficie equivalente a unas treinta canchas de fútbol. Con su medio kilómetro de diámetro, duplica el campo de visión del Arecibo de Puerto Rico, que con sus 305 metros, era desde 1963, la antena con mayor alcance del planeta. Su costo rondó los 1.200 millones de yuanes, unos 180 millones de dólares.

El director de los Observatorios Nacionales Astronómicos del Laboratorio de Tecnología de Radioastronomía cree que las posibilidades de que FAST localice alguna civilización alienígena será de cinco a diez veces superior a las actuales, porque tendrá la capacidad de observar planetas más lejanos y más distantes. Ya durante su etapa de calibración, que comenzó en julio de este año, detectó un conjunto de ondas electromagnéticas de alta calidad enviadas por una estrella ubicada a 1.351 años luz.

La ventaja del mayor telescopio de apertura única –ya que mediante la técnica de la interferometría se consigue un mayor campo de resolución gracias a la combinación de varias antenas– es que al estar emplazado a mil metros de altitud, en una área remota con escasas interferencias radioeléctricas, brindará a los científicos una lectura más limpia.

Entre sus objetivos complementarios está analizar las aglomeraciones de materia oscura de nuestra galaxia, revelar la posible presencia de hidrógeno neutro en la Vía Láctea y estudiar los púlsares, estrellas de neutrones que emiten radiación muy intensa a intervalos cortos y regulares.

La banda de frecuencias en la que opera se extienden desde los 70 megahercios (MHz) hasta los 3 gigahercios (GHz), pero en una etapa posterior, alcanzará las bandas en torno a 6 y 8 GHz. Con estos receptores, podrá realizar mapas detallados de la distribución del hidrógeno atómico tanto en la Vía Láctea como en galaxias externas. Se espera que los astrónomos chinos tengan prioridad de su uso durante los tres primeros años, antes de que se abra a científicos de todo el mundo.

Con la puesta en marcha de FAST, China coloca una pieza esencial para componer su plataforma espacial. La semana pasada, Pekín puso en órbita su laboratorio espacial Tiangong-2, que en octubre recibirá la visita de la misión tripulada Shenzhou-11 y que es precursora de la estación espacial programada para 2022. Otros objetivos a largo plazo incluyen el envío de un hombre a la Luna o el aterrizaje de una sonda robótica en Marte.