En los últimos años, se observa el incremento en el uso de los nuevos equipos tecnológicos (celulares, tablet, ipad, laptops, etc.), los cuales tienen innegables ventajas de facilitar el proceso de comunicación con la familia, amigos, compañeros de trabajo y de brindar una rápida transmisión del conocimiento. No obstante, existen estudios que alertan sobre las consecuencias de utilizar en manera desmedida y descontrolada estos equipos en nuestra vida cotidiana.

Hay evidencias neurológicas que indican que durante todo el proceso de evolución del ser humano, el cerebro ha sido siempre emocional y social. Partiendo de ambas premisas,

¿Cómo afecta al cerebro el uso descontrolado de la tecnología?

Hoy en día, la comunicación entre personas disminuye significativamente y las emociones cada vez se reprimen debido a que no son expresadas por el escaso tiempo que se tiene.

El ritmo de vida es trajinado y, sumado a ello, se dedica mucho tiempo a la tecnología. Claro ejemplo de esta situación, es cuando personas asisten a un restaurante, reunión de trabajo o familiar y se observa que tienden a estar muy pendiente de sus celulares, a través del cual revisan correos, WhatsApp, juegos, Facebook, fotos, etc.

Lo más peligroso de todo esto, es que niños, jóvenes y adolescentes muestran fascinación por estos equipos tecnológicos y pasan muchas horas conectados a Internet, usando el móvil, la computadora o el televisor a través del cual miran videos o programas que tienen un alto contenido de violencia, lo cual genera una pérdida de sensibilidad en ellos.

Muchas personas no saben que el uso inadecuado de la tecnología genera serias dificultades en la adquisición del lenguaje, la comunicación, la interacción social, las habilidades sociales y las habilidades cognitivas; llegando incluso a influir en el desarrollo de la personalidad del ser humano. Motivo por el cual va desencadenando una dependencia hacia el objeto tecnológico y una falta de control sobre sus conductas (frustración, inmediatez, pataletas, etc.).

Actualmente, muchas familias compran tablets y celulares a sus hijos con la finalidad que estén al día y sean hábiles con la tecnología. También, para que tengan un viaje placentero y tranquilo en el auto. Otras personas lo utilizan como un medio para conseguir que su menor se calme de una rabieta o logre comer. Hacen esto sin saber que las habilidades básicas que se esperan a su edad son establecer el contacto visual para comunicarse, seguir indicaciones, respetar y tolerar los turnos, compartir, expresarse, vincularse emocionalmente, etc.; y que estas se desarrollan a través de la interacción con su familia y con las personas que lo cuidan, NO por medio de los equipos tecnológicos.

Finalmente, señores padres de familia y personas que están  a cargo del cuidado de sus hijos, que aún se encuentran en proceso de desarrollo, se les invita a estar alertas ante los causantes silenciosos de estos problemas que están surgiendo y tomen las precauciones para poder evitarlos. ¡Es hora de parar y reflexionar!

Un momento de desconexión con la tecnología puede marcar la diferencia en tu vida y en la de tu familia.

¡Seamos parte del cambio!